domingo, 4 de septiembre de 2011

Mamá


Mamá;
Te encantaba comer manzana verde por la noche, a veces con una cuchara como lo hacia la abuelita. Inexplicablemente dejabas el corazón de la sandia para el final, y nosotros te lo intentábamos robar, como un juego. También te encantaba el jugo de limón que quedaba de la ensalada de lechuga o de palta, decías que era para bajar la presión, cada vez que lo tomabas hacías un gesto de lo acido que estaba.
Y como madre abnegada, siempre preocupada si nos alimentabas bien, si nos lavábamos los dientes, o cuando una vez sostuviste mi cabeza con tu mano para que  yo durmiera durante todo el camino de los Ángeles a Laja. Y siempre más liberal que mi papa para los permisos.
También le tenias miedo a los barcos, tanto que recuerdo que no querías hacer el viaje en transbordador de Chaitén a Chiloé, aunque finalmente nos acompañastes por miedo a que nos pasara algo y era mejor que estuviéramos todos juntos.
Conocida por la familia como la flaca potoloco, media locately, que dejaba cosas olvidadas por ahí.
Te encantaba el jardín y las flores, te sabias todos los nombres de los árboles y si no, los inventabas.
Te guardabas las servilletas en la manga, como las abuelitas para tenerla siempre al alcance de la mano, aunque la tila te retaba.
Te encantaban las ofertas, sobre todos aquellas que decían todo a 500!, a pesar de comprar cosas inútiles que se dañaban rápidamente, a veces le diste en el calvo, como cuando compraste un árbol de navidad  gigante, después de navidad,  o la cortadora de pasto cuando aun no teníamos pasto.
Te gustaba salir de vacaciones y siempre fue tu sueño ir a Europa, la historia siempre te atrajo y eras una devoradora de libros, pero un poco insoportable cuando no podías parar de leer, se te olvidaba el mundo.
También te encantaba bailar todo tipo de música, con tu típico paso de baile, hasta bailabas a la Cristel con el tema mueve el ombligo oh oh oh!.  Y cantar las canciones de los panchos, de Raphael y la inolvidable Carmen que hacías a dúo con mi papa cuando íbamos de viaje.
Puede sonar feo esto, pero siempre nos reíamos contigo, de lo que hacías o decías, nos divertíamos mucho. También nos ponías en jaque frente a mi papa, cuando debíamos decir algo que seguramente no iba a gustar y decías: “ Isnar, la Alejandra te tiene que decir algo…..” ………..
Siempre te gusto lo natural, nos dabas las pelotitas de homeopatías para todo y eras muy creyente de Dios, leías la biblia todos los días e ibas todos los domingos a misa, mucho tiempo intentaste llevarnos obligados, hasta que te rendiste con nosotros. También recuerdo que cuando estábamos enfermos nos untabas con aceite en forma de cruz para que nos mejoráramos.
Tú nos inculcaste el amor a Dios, a la Virgen y al prójimo, siempre pensando en los demás y en los menos afortunados. Eras una luz en nuestras vidas que aun sigue iluminando nuestros corazones aunque ya no estés con nosotros.
Podrías escribir un libro describiendo las pequeñas cosas que te hacían única pero que se haría interminable, este es solo un pequeño recuerdo cuando se acerca tu cumpleaños.

lunes, 3 de enero de 2011

Espacios Públicos

En el último tiempo me he dado la oportunidad de  participar en las cada vez más populares Corridas Familiares, que son organizadas por entidades públicas y privadas, utilizando avenidas, calles y parques como circuito. Es así como miles de aficionados como yo y algunos deportistas de verdad, corremos en una pista prestada, como un mar de personas pintadas del color de la institución de turno, esperando llegar a la meta o mejorar nuestros tiempos. Y mientras conseguimos nuestros objetivos deportistas, el camino nos entrega la oportunidad de compartir y de ser parte de algo superior.  Ser parte de una comunidad.
Es así como durante esta afición improvisada me he dado cuenta de la importancia de sentirse dentro de una comunidad y cómo los espacios públicos deben ayudar en este propósito. En nuestras ciudades o poblaciones tenemos muy pocos espacios donde encontrarnos y reconocernos como pertenecientes a una. Y los pocos que encontramos, no los utilizamos…
Un ejemplo en carne propia de lo que se logra cuando uno se siente parte de “algo”, es mi escuálida experiencia corriendo. Correr 5 kilómetros en soledad me parece casi imposible sin abortar la misión a medio camino. Pero increíblemente con 1000 y tantos acompañantes más, sí soy capaz. ¿Qué hace la diferencia? …Pienso que la comunidad le hace bien al espíritu, nos hace sentirnos participe de algo superior, ser uno más dentro del mar de gente que se mueve en una misma dirección, donde el objetivo es llegar a la meta y pasarlo bien en el camino. Me gusta esa sensación, y la verdad es que tenemos tan pocos espacios y ocasiones para vivirla.
La última corrida en la que participe, se realizó en un lugar por donde he pasado millones de veces, pero jamás me detuve, jamás le tome atención, jamás miré. Tampoco sé cómo se llama, es un lugar que iba a ser parte de un proyecto, de esos proyectos que iban a ser buenos, de esos proyectos que piensan en grande, de esos proyectos que iban a ser para la comunidad. Sin embargo, hoy por hoy solo podemos decir que la idea era buena. 
Me refiero al proyecto rivera norte, aquel proyecto que nos devolvería el rio Bio-bio a Concepción. Aquel que empezó por sacar a los pobladores en condiciones de extrema pobreza que vivían en un lugar privilegiado con la idea de instalar un nuevo foco inmobiliario, comercial y de esparcimiento a orillas del Bio Bio, integrando criterios sociales e inmobiliarios. Un proyecto ambicioso como pocos.
Pues bien, la idea era buena.., la plaza central de proyecto hoy parece una isla en medio de la nada, con un anfiteatro,  un monumento a los caídos, una ciclo vía y un gran bandejon central de pasto que invita a tomar sol. Sin embargo se encuentra vacio, solo, inutilizado. ¿El problema?  La verdad es que no sé los motivos reales, seguro conflictos de intereses…pero a simple vista veo una población peligrosa a orillas de la plaza y la línea del tren que impide el paso desde concepción.
Otro proyecto como muchos a medio terminar, nuestro infaltable Chile a media. Pero yo solo he querido hacer un llamado a quien me lea, a quien le importe, a quien sea, de la importancia de los espacios públicos. ..Sueño con una ciudad llena de parques y espacios donde podamos reconocernos como comunidad, donde nos sintamos seguros y disfrutemos como familias. Y creo que justamente eso es lo que nos falta para ser un país desarrollado y no en vías de desarrollo. Nos falta calidad de vida. 

domingo, 12 de diciembre de 2010

Concepción

Después de casi 10 meses del terremoto es impresionante caminar por el centro de Concepción, sobre todo para los que no estuvimos para vivirlo, me resulta increíble la fuerza de la tierra…y ver cómo esta a la vista las huellas que dejo. La gente sigue caminado, haciendo su vida, trabajando, no se detienen a ver lo que yo veo, edificios caídos, sitios vacios donde antes había casas, locales comerciales, escuelas…intento sacar fotos,  no me atrevo, me da pudor. Entonces me detengo y  pienso donde esta toda esa gente, donde vive ahora, en que trabaja ahora. Afortunadamente los humanos tenemos la capacidad de adaptarnos, de movernos, de perseverar, incluso de perseverar como especie, según estadísticas los embarazos en Talcahuano aumentaron en un porcentaje no despreciable después del terremoto (reportaje publicado por el sur). Pues bien,  ahora de algún modo nos sentimos seguros pensando que el próximo terremoto puede que venga en unos 30 o 40 años más. Eso espero yo.