En el último tiempo me he dado la oportunidad de participar en las cada vez más populares Corridas Familiares, que son organizadas por entidades públicas y privadas, utilizando avenidas, calles y parques como circuito. Es así como miles de aficionados como yo y algunos deportistas de verdad, corremos en una pista prestada, como un mar de personas pintadas del color de la institución de turno, esperando llegar a la meta o mejorar nuestros tiempos. Y mientras conseguimos nuestros objetivos deportistas, el camino nos entrega la oportunidad de compartir y de ser parte de algo superior. Ser parte de una comunidad.Es así como durante esta afición improvisada me he dado cuenta de la importancia de sentirse dentro de una comunidad y cómo los espacios públicos deben ayudar en este propósito. En nuestras ciudades o poblaciones tenemos muy pocos espacios donde encontrarnos y reconocernos como pertenecientes a una. Y los pocos que encontramos, no los utilizamos…
Un ejemplo en carne propia de lo que se logra cuando uno se siente parte de “algo”, es mi escuálida experiencia corriendo. Correr 5 kilómetros en soledad me parece casi imposible sin abortar la misión a medio camino. Pero increíblemente con 1000 y tantos acompañantes más, sí soy capaz. ¿Qué hace la diferencia? …Pienso que la comunidad le hace bien al espíritu, nos hace sentirnos participe de algo superior, ser uno más dentro del mar de gente que se mueve en una misma dirección, donde el objetivo es llegar a la meta y pasarlo bien en el camino. Me gusta esa sensación, y la verdad es que tenemos tan pocos espacios y ocasiones para vivirla.
La última corrida en la que participe, se realizó en un lugar por donde he pasado millones de veces, pero jamás me detuve, jamás le tome atención, jamás miré. Tampoco sé cómo se llama, es un lugar que iba a ser parte de un proyecto, de esos proyectos que iban a ser buenos, de esos proyectos que piensan en grande, de esos proyectos que iban a ser para la comunidad. Sin embargo, hoy por hoy solo podemos decir que la idea era buena.
Me refiero al proyecto rivera norte, aquel proyecto que nos devolvería el rio Bio-bio a Concepción. Aquel que empezó por sacar a los pobladores en condiciones de extrema pobreza que vivían en un lugar privilegiado con la idea de instalar un nuevo foco inmobiliario, comercial y de esparcimiento a orillas del Bio Bio, integrando criterios sociales e inmobiliarios. Un proyecto ambicioso como pocos.
Pues bien, la idea era buena.., la plaza central de proyecto hoy parece una isla en medio de la nada, con un anfiteatro, un monumento a los caídos, una ciclo vía y un gran bandejon central de pasto que invita a tomar sol. Sin embargo se encuentra vacio, solo, inutilizado. ¿El problema? La verdad es que no sé los motivos reales, seguro conflictos de intereses…pero a simple vista veo una población peligrosa a orillas de la plaza y la línea del tren que impide el paso desde concepción.
Otro proyecto como muchos a medio terminar, nuestro infaltable Chile a media. Pero yo solo he querido hacer un llamado a quien me lea, a quien le importe, a quien sea, de la importancia de los espacios públicos. ..Sueño con una ciudad llena de parques y espacios donde podamos reconocernos como comunidad, donde nos sintamos seguros y disfrutemos como familias. Y creo que justamente eso es lo que nos falta para ser un país desarrollado y no en vías de desarrollo. Nos falta calidad de vida.